Tony Córdoba
Illustración ©Zinc Sakira
Leyenda de la radiodifusión folclórica panameña
Primeros años
Foto cortesía ©Familia Córdoba Moreno
Antonio Abad Córdoba Montero nació en La Esperanza, Distrito de Barú, el 21 de septiembre de 1939. Sus padres fueron Francisco Napoleón Córdoba, nacido en Granadas, Nicaragua, y Margarita Montero, oriunda de La Concepción, Bugaba, provincia de Chiriquí, Panamá. Era el cuarto hijo de cinco hermanos: Elvia María Montero, Napoleón Córdoba Montero, Rosa Emilia Córdoba Montero y Maritza Córdoba Ríos.
Antonio creció en el “Campo Nº 4311”, casas de madera de piso elevado construidas para los trabajadores de la Chiriquí Land Company. Estas casas aún se aprecian en largas hileras a lo largo de la hoy llamada Barriada El Carmen previamente conocida como Silver City.
Como el resto de los niños del pueblo, estudió en la Escuela Primaria Nº 1 Tomás Armuelles, ubicada a pocos metros de la playa, en ese barrio. A la edad de 12 años, la familia sufre un terrible revés cuando su madre, Margarita, fallece, quedando Antonio principalmente al cuidado de su hermana mayor, Rosa. Ella se convirtió en una figura materna para él, un vínculo especial que perduró toda su vida y que resultaría fundamental para sus futuras colaboraciones profesionales.
Acudió a la Escuela Secundaria Don Bosco en Costa Rica, y a su regreso al país, trabajó como asistente de conductor de buses, propiedad del señor Valentín Batista, en Bugaba. Cuando obtuvo su licencia de conducir, tomó el rol de chofer manejando las rutas de David, Paso Canoas, Bugaba, Aserrio y hacia otros pueblos de la Provincia. En el año 1960, en busca de nuevos sueños y mejores oportunidades, se mudó a la ciudad capital con su hermana Rosa y familia, residentes del Barrio de San Felipe, área histórica de la ciudad de Panamá. Un par de años después ingresó y se graduó de la recién establecida Escuela Nacional de Radiodifusión para adquirir conocimientos profesionales en locución y en animación de eventos. En esta escuela, fundada por un grupo de profesionales de la radio en 1962, se enseñaba Cultura General, Español, Historia, Locución y Dicción, entre otras materias relevantes.
Tony, como todos le conocían, encontró un nicho perfecto en esta apasionante carrera y pronto pudo dar sus primeros pasos trabajando como animador de bailes en el histórico Jardín Club La Pollera, ubicado en Calidonia propiedad de Eduardo Flores, destacado animador de la cultura vernacular panameña.
Vista del Club La Pollera y la Cantina Pacífico en Calidonia, década del 70.
(Fuente: El Panamá de Ayer via Instagram)
Gracias a su hábito de lectura, Tony contaba con un vasto conocimiento del lenguaje facilitando una oratoria rítmica y llena de matices, que fue reconocida y elogiada por muchos. Su voz, privilegiada, mesurada y agradable al oído, se destacaba por una dicción que impresionaba a quienes lo escuchaban.
Una nueva saloma
Una vez obtenida su licencia profesional, a mediados de la década de los 60, Tony, ejerció como locutor animador para las empresas Espectáculos Unidos y DECATO, propiedad de los hermanos ‘Tin’ y ‘Lito’ Decerega, en asociación con los acordeonistas Dagoberto ‘Yin’ Carrizo y Ceferino Nieto.
Con el auge de la música típica, surgió la necesidad de incorporar el uso de equipos de sonido, dando origen a una nueva profesión de la industria del entretenimiento en vivo: El animador de bailes típico. Con micrófono en mano, tenían la tarea tanto de crear pausas para darle un descanso a los músicos así como de dar menciones publicitarias llegando a darle más realce y categoría a los eventos.
Noche tras noche, Tony llegó a compartir tarima con otros grandes locutores como Pedro Vásquez Cossio, Eduardo Barrios García y Toño Díaz, quienes preparaban la alfombra escénica para artistas de la talla de Ceferino Nieto, Yin Carrizo, Checho Carrizo, Chilo Pitty, Teresín Jaén, entre otros. Es importante destacar que, en aquel entonces, a los locutores solo se les pagaba $5.00 por sus largas jornadas de trabajo.
Fue el primer locutor animador de su época que se convirtió en Productor y Manager de artistas panameños. Participó en la grabación y edición musical de artistas del acordeón recreando con su voz la atmósfera de los bailes en vivo. Posteriormente los acetatos madre eran transformados en discos sencillos y de larga duración en la República de El Salvador y en Colombia. Luego se vendían en Discos Tamayo y eran promocionados por Tony en los bailes y en su programa radial.
Tony se destacó por muchos años en la empresa ORCA (Ordoñez-Cárdenas), trabajando los fines de semana en el Jardín de Baile Atlas Orgullo de Azuero. A la vez, dirigía un programa radial en la emisora La Voz del Pueblo, ubicada en calle 17 Este, Santa Ana. El programa promovía a poetas, compositores, acordeonistas y cantantes de conjuntos típicos con entrevistas y la participación del público que solicitaba melodías favoritas.
Como resultado del entusiasmo y la exposición constante que estos profesionales de la locución y animación llevaban a los medios masivos, surgió una élite en este género musical del folclor panameño. Grandes músicos como Dorindo Cárdenas, Fito Espino, Alfredo Escudero y Los Montañeros, Osvaldo Ayala, Victorio y Ulpiano Vergara encontraron fama y un alcance significativo a nivel nacional.
Tony Córdoba con el tumbero de Dorindo Cárdenas y Chiche Alonso. Foto cortesía ©Familia Córdoba Moreno
Tony Córdoba con Roberto ‘Mano de Piedra’ Durán en el Jardín Orgullo de Azuero. Foto cortesía ©Familia Córdoba Moreno
Tony Córdoba con Pedro Vasquez Cosio, Dorindo Cárdenas y Ordoñez en el Jardín Orgullo de Azuero. Foto cortesía ©Familia Córdoba Moreno
Tony Córdoba junto al locutor José Eduardo Barrios y el músico acordeonista Ceferino Nieto en la empresa Orgullo de Azuero. Foto cortesía ©️ Familia Córdoba Moreno
Tony Córdoba y colega animador José Eduardo Barrios. Foto cortesía ©Familia Córdoba Moreno
Escalando la cima de la producción panameña
En 1963, Tony le da un nuevo giro a la dirección y producción de programas de música típica de acordeón a travez de El Nuevo Panamá y lo Nuestro en radio TVN a las 2 de la tarde. En él, introducía la música de la mejorana y a sus exponentes en la capital. Así fue que se dio a conocer la “Décima de Espinela”, una forma poética de versos con rima consonante utilizada por el campesino de la región de Azuero para expresar ideas, penas o el saber popular. Este estilo musical folclórico, profundamente arraigado en los campesinos veragüenses migrantes, es una expresión única donde el valor del canto y la saloma se mantiene vivo.
Este segmento semanal lo realizaba él solo en la cabina de sonido, con la asistencia ocasional de los locutores de planta, Jorge Mendive y Eduardo Tejada.
Para incentivar a la audiencia del país, Tony recorría todo el istmo en las presentaciones de Tardes de Cantaderas y fiestas de cumpleaños de reconocidos músicos, cantalantes, locutores y propietarios de empresas de esta industria. Se hacían también amenas grabaciones en vivo desde el lugar del evento para Inversiones Maritzel, una empresa de promoción dueña de los jardines de baile típico más renombrados del país, propiedad de Don Juan Castillo.
A principios de la década del 70 la Empresa DECATO fundó el Jardín Cosita Buena, en la Vía Fernández de Córdoba, ciudad capital. Después de muchos años de éxito, los hermanos Decerega vendieron los derechos de este Jardín a la empresa ORCA S.A. y comenzó a funcionar como Cosita Buena S.A., siendo muy popular hasta el año 2002. A raíz de esto, surgieron otros centros de diversión y la lista de intérpretes del acordeón aumentó vertiginosamente. Confiando en su talento y su popularidad, Tony fue llamado para firmar contrato con esta nueva empresa, siendo no solo animador, sino también productor de todas las actividades bailables en esta moderna sala de espectáculos del país.
El Jardín Cosita Buena también fue testigo de eventos internacionales con orquestas famosas. El gran artista Puertorriqueño Héctor Lavoe llegó a alternar con “El Cantor de la Patria” Yin Carrizo en los años 70 y varios otros salseros de moda en esa década.
Programa Inaugural del Jardín Cosita Buena, 1971.
©Adolfo Manuel Pitti Cerrud, Sociedad de Amigos, del Panamá de Ayer (via Facebook)
Anuncio publicitario, Tony Córdoba animador, 1972
©Adolfo Manuel Pitti Cerrud, Sociedad de Amigos, del Panamá de Ayer (via Facebook)
Jardín de Baile “Atlas Orgullo de Azuero”. Revista Lotería, Abril de 1969
Mientras laboraba como Asistente de Relaciones Públicas en el Departamento de Ventas de la Cervecería Nacional, Tony incursionó con el programa Show Dale Que Dale en la Televisora Nacional Canal 2. Este fue un show exclusivo de la Cervecería Nacional, donde se presentaban músicos del acordeón, cantalantes de conjuntos y cantadores de La Mejorana. Fue el primer programa original de este tipo en la televisión nacional, cuando solo existían los Canales 2 y 4.
Foto cortesía ©Familia Córdoba Moreno
Tras casi una década del programa radial El Nuevo Panamá y lo Nuestro, se une a la producción del mismo su esposa Nilda en 1972. El nombre del programa se acortó a Panamá y Lo Nuestro y Nilda le dió un enfoque más educativo con la introducción de cápsulas folclóricas e históricas de Panamá. Juntos, realizaron el programa radial hasta 1988. Panamá y Lo Nuestro, fue una exitosa plataforma que impulsó a músicos emergentes como Samy y Sandra Sandoval, Lucho de Sedas, Ulpiano Vergara, Nina Campines, Herminio Rojas y a compositores como Mavin Moreno, Carlos Cleghorn, entre otros.
Este programa fue tan popular que Nilda tuvo la oportunidad de presentar un segmento semanal dentro del show Cocinemos con Rosita conducido por Rosita Córdoba, hermana de Tony, en Televisora Nacional Canal 2.
En el set de Cocinemos con Rosita: Nilda Moreno (sentada, extremo izquierdo), Rosita Córdoba (sentada centro), y Tony Córdoba (de pie).
Foto cortesía ©Familia Córdoba Moreno
En su esfuerzo por ampliar la duración de su espacio radial, Tony se trasladó a Radio Sonora, emisora panameña emblemática, enfocada en la música folclórica y la cultura popular panameña, fundada en 1991. El propietario era Rodrigo ‘Cañita’ Correa, quién también fue su jefe en la Cervecería Nacional.
Una jornada perfecta
A lo largo de sus veintiún años de carrera laboral en la Cervecería Nacional, Tony se desempeñó como Relacionista Público, Supervisor de Área para el Departamento de Ventas, y Director Jefe de Mandos Medios. Finalmente, se jubiló en 1991 recibiendo honores como “Empleado Destacado” por su labor y por no haberse ausentado jamás.
Tras su jubilación, comenzó a trabajar con la compañía Global Brands. Posteriormente, asumió el cargo de Gerente de la empresa Carta Vieja en su sede de Panamá hasta 1993 y luego se trasladó a la oficina de Chiriquí, donde permaneció por varios años. Al regresar a la capital, retomó su programa en Radio Sonora, que para entonces había cambiado de administración y ubicación. Su nuevo propietario era el señor Humberto González. Allí, produjo el programa hasta el 2008. Durante este periodo, también regresó a las tarimas para animar cantaderas y bailes.
En sus más de 40 años de carrera sirvió como presentador y locutor para lucidos eventos como:
Campaña del Cuerpo de Bomberos de Panamá – TVN, Canal 2 (1969)
Teletón Inaugural 20-30 – Club Activo 20-30 (1981)
Teletón 20-30 – Club Activo 20-30 (1982)
Festi-Junior – Damas Junior de Panamá (1986)
Festival de Escogencia de la Novia de los Santeños – San Miguelito (1987-1995)
Festival Nacional de la Pollera (1991)
V y VI Feria Artesanal, Folklórica e Industrial de San Miguelito – Alcaldía Municipal de San Miguelito (1991)
Vida familiar
Foto cortesía ©Familia Córdoba Moreno
A sus 32 años, el 12 de noviembre de 1971, Tony contrajo nupcias con la multifacética Nilda Esther Moreno Sandarriaga. De este matrimonio nacieron: Abymelech Thaydee Córdoba Moreno, Antonio Abad Córdoba Moreno y Khadine Elida Córdoba Moreno. Tony tuvo también otros hijos previos a este matrimonio: Anel Aníbal Córdoba Bique, Griselda Córdoba, Margarita Erlinda Córdoba Cárdenas y Adán Antonio Córdoba Domínguez.
Después de más de cuatro décadas de una carrera intensa y altamente demandante, Tony comenzó a asistir a una iglesia evangélica cristiana donde encontró un nuevo propósito y experimentó una profunda transformación espiritual. Su fe lo llevó a cambiar su estilo de vida y a enfocarse en su crecimiento personal al servicio a Dios. Tiempo después, fue sometido a una delicada operación del estómago para remover un cáncer que le habían detectado, saliendo exitosamente de esta adversidad. Tras su recuperación, decidió dejar las tarimas por completo y con el tiempo, también la radio, al considerar que aquel ambiente nocturno ya no estaba acorde con sus creencias; no obstante siempre mantuvo su apreciación por el auténtico folclor panameño.
Durante los ocho años que vivió después de la operación, se dedicó plenamente al Señor Jesús y a las funciones de la congregación, llegando a ser líder del grupo de varones. Finalmente, tras este período de profunda entrega, Tony partió de este mundo para encontrarse con su Creador, el 27 de mayo de 2015. Su transformación y testimonio son una inspiración para quienes lo conocieron, y le recuerdan por su talento, carisma y por su caminar con Dios.
“Todo lo que hagamos por los demás, es lo que nos identificará como verdaderos seres humanos, amando a la patria y respetándola”.
– Antonio ‘Tony’ Córdoba M.
(Foto ©Familia Córdoba Moreno)
Legado perdurable
Tony Córdoba, nunca olvidó a su provincia y llevó su talento hasta la radio chiricana. En sus presentaciones, exaltaba los matices de su terruño, rememoraba hechos históricos y evocaba con emoción momentos especiales de su infancia y adolescencia, compartiendo con su público vivencias que marcaron su vida. Su legado como locutor-animador fue inspirado en el conocimiento y sus vivencias de las faenas del hombre y la mujer del campo, de la flora y la fauna, de nuestras costumbres y tradiciones que forman parte de las raíces panameñas.
Tony Córdoba fue uno de los locutores-animadores más versátiles del país. Guardián y comprometido con su profesión, mantuvo en esa época una posición envidiable y siempre dejó en alto el nombre de Panamá. Contribuyó y promovió causas benéficas de tipo social y cultural a través de la radio, televisión y prensa. Su recorrido por casi todas las emisoras tanto AM como FM en la capital y en el interior, al igual que en las fiestas patronales de Guararé, Las Tablas, La Candelaria, Monagrillo, entre otras, demostró la alta calificación profesional por lo que fue reconocido.
“…muchos de los locutores emergentes esperaban que Tony saliera a tomar café o al baño y les diera un chance al micrófono. De esta manera desprendida, Tony les ofrecía un espacio para dar sus primeros pasos en este caminar.”
– Nilda Moreno de Córdoba
(Foto ©Familia Córdoba Moreno)
Para los que iniciaron trabajando en radio y televisión durante la década de los 70, descubrieron que era difícil y, a veces, muy poco gratificante. Sin embargo, muchos de esos locutores emergentes buscaban de alguna manera una oportunidad de aprender y avanzar en la emocionante profesión. A todo el que se le acercó con el interés de hablar por el micrófono, Tony les enseñó el arte de expresarse adecuadamente, enfatizando que el tono y la dicción debían andar siempre de la mano. Asimismo, que el trabajo profesional de cabina debía ser respaldado por el estudio y comprensión del tema, sumado a una pasión por lo que se comunica. Con ello, Tony estaba dejando paso a paso un legado simple: su estilo y su forma particular de presentación. Como resultado, muchos de los locutores típicos de hoy, poseen un estilo y forma similar al de Tony.
“Poder transmitir bien, y dar ese sello de identidad panameña, para que no se pierda dentro de las otras culturas que se han albergado en nuestro país, es complejo, por lo que es importante conocer de nuestro patrimonio.”
–Antonio ‘Tony’ Córdoba
Otras presentaciones notables y reconocimientos
Productor y Redactor, Columna titulada Glosas de Nyto Abad – Diario La Prensa (1981)
Jurado, Primer Festival Intercolegial de Bailes Folklóricos José Miguel Leguizamo – Escuela Técnica de Contabilidad y Comercio Gastón Faraudo P. (l982)
Diploma de honor al mérito, 3er Festival Nacional del Acordeón – Cámara Júnior de Panamá (l983)
Jurado, IV Encuentro Folklórico dedicado Profesora Dora P. de Zarate – Lotería Nacional de Beneficencia (1985)
Director adjunto, Suplemento Especial XXXVII Festival Nacional de la Mejorana en Guararé (1986)
Diploma de Honor al Mérito “V Encuentro Nacional de Reina de Reinas” – Universidad Tecnológica de Panamá, Extensión de Chorrera (1986)
Galardonado por su labor en el Folklore – XXXVIII Festival Nacional de la Mejorana, Guararé (1987)
Socio Honorario – Asociación Cívica de Santeños residentes en San Miguelito (l987)
Miembro del Comité, “Homenaje a los 50 años de Canto y Saloma de Eneida Cedeño” (1989)
Colaborador, Primer Estudio de Popularidad de la Música Típica Panameña (1997)
Organizador y Presentador, Homenaje al Maestro de Maestros, Sastre Stafford Cole – Cámara de Comercio de Panamá (30 de enero de 2008)
Jurado, Valores del Folklore – Profesora Dora Pérez de Zarate, Minas de Ocú
Animador Típico del Año – Unión Folklórica Nacional de Panamá (UFN) (10 años consecutivos)
Tony Córdoba recibe reconocimiento de La Unión Folklórica Nacional en la década del 60. Foto cortesía ©Familia Córdoba Moreno
Nuestro profundo agradecimiento a la Licda. Nilda Esther Moreno, esposa de Tony y a Khadine Córdoba, hija, por escribir, revisar y compartir con nosotros la extensa y rica biografía de Tony Córdoba, que sirvió como base para el desarrollo de esta biografía.
Fuentes
Mirador Interiorano de Aragón, 11 de noviembre de 1971
La Crítica, Los Esponsales de Nilda Moreno, 19 de noviembre de 1971
Homenaje a Tony Córdoba, de Nilda Moreno, 28 de abril de 2015
La música típica panameña, La Estrella de Panamá, 4 de mayo de 2013
Primera Escuela de Radiodifusión que se estableció en Panamá, Periódico La Crítica
Página web Panamá y Lo Nuestro